Alicante es una ciudad llena de grandes atractivos, por lo
que independientemente de lo que estés buscando en un lugar para que merezca la
pena visitarlo, aquí siempre encontrarás algo por lo que sentirte atraído.
Ahora veremos las diez razones principales por las que Alicante es una ciudad
digna de ser visitada.
·
Garantía de sol durante todo el año: Dispone de
una temperatura media anual de 17ºC, así como una de las tasas de
precipitaciones más bajas de todo el país, lo que hace que Alicante pueda
garantizar cerca de 300 días de sol al año. Esto es un seguro de climatología
que prácticamente le garantizará el buen tiempo sea cual sea el momento elegido
para su viaje. Alicante cuenta con otoños y primaveras cálidos, junto a un
invierno que casi no existe y un verano agradable suavizado por el clima
Mediterráneo. Todo esto hace que miles de personas elijan la capital de la
Costa Blanca en algún momento de su vida, ya sea para pasar sus vacaciones,
adquirir su segunda vivienda o para vivir allí.
·
Arenas blancas y aguas azules: Un mar cristalino
que refleja la limpieza del azul del cielo mientras baña las suaves arenas de
color blanco que lo rodean. Esto hace que el nombre de “Costa Blanca” tenga
todo el sentido del mundo. La provincia de Alicante dispone de 218 kilómetros
de increíbles playas, algunas de ellas en la misma ciudad y otras a tan solo
unos minutos.
·
Una rica gastronomía: Alicante es la cuna del
arroz, es complicado encontrar un restaurante donde no cocinen un arroz
excelente, aunque su elaboración requiere bastante destreza. Esta ciudad cuenta
con verdaderas dinastías de «maestros arroceros» que han sabido transmitir
generación tras generación los grandes secretos de la mejor preparación:
suelto, seco (a no ser que sea caldoso) y que los granos no se amontonen los unos
sobre los otros. Al finalizar la comida, visita alguna de las heladerías de
tradición jijonenca y no te arrepentirás.
·
La fiesta grande de La Hoguera: La fiesta grande
reúne desde el 19 hasta el 24 de junio a toda la ciudad, así como a sus
visitantes alrededor de la sátira de los monumentos, la pólvora, el fuego, la
alegría y la música. Durante estos cinco días las calles están llenas de monumentos
de cartón piedra que han sido elaborados por famosos artistas durante meses para
repasar la vida de un año: alegoría, sátira política y vida cotidiana en forma
de «ninots» que son creados para ser pastos de las llamas la noche del día de
San Juan (24 de junio).

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